17.11.14

IV. Un desierto de nimiedades.

Estoy aquí y no me ves,
tras el cristal, en la sombra que proyectan esas sillas vacías,
en el bolsillo del abrigo tirado sobre el sofá.
Estoy aquí y no me ves,
en los platos apilados sin lavar,
en la mancha de carmín que hay en las sábanas y esa fotografía
que descansa en algún cajón de tu escritorio.

Te grito todo el tiempo y mi voz se pierde en el camino a tus oídos,
Apenas una niebla que se dispersa conforme te mueves por la casa.

Tu ignorancia, la inconsciencia,
hacen de mi cuerpo una transparencia
y me estoy desdibujando a medida que me olvidas,
a cada segundo en que otra cosa:
las llaves, la gasolina, los papeles, la cena del próximo jueves,
un examen suspendido, las llamadas de tus padres, el partido,
la cita con el médico, la cena en el fuego, o hacer la colada...
arrebata mi lugar en tu mente,
mi tiempo en tu mente,
mi latido en tu mente.

Donde antes era todo yo, ahora hay un desierto de nimiedades
y estoy aquí y no me ves
y estoy aquí y no me oyes.

Hasta cuándo.


4 comentarios:

  1. Pequeño error: "con forme", se te ha colado ahí un espacio.

    Por lo demás, una entrada preciosa. Un beso.

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    1. ¡Gracias por avisar, Isi! Y por leerme. Un beso.

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  2. Me fascina la manera que tienes de transmitir, de traspasar a otras personas las emociones.
    Un beso, Norae.

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  3. Cuán cierto lo que expresas.
    Yo estoy perdiéndome en mi propio desierto de nimiedades también.
    Y menos mal.

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